Entrevista a Ana María Castro, Concejala de Educación, Festejos y Salud.

Ana María Castro García nació el 9 de marzo de 1960. Casada con Antonio Sánchez desde el año 87, con 3 hijos (2 chicas y un chico) todos mayores de edad. Maestra de profesión y vocación, ejerce de Concejala desde el año 2002 en la oposición y desde el 2015 Concejala-Delegada de Educación, Festejos y Salud en el equipo de gobierno.

Amablemente  atiende a cuevasmagazine, con los ecos del Carnaval aún presentes en las calles.

¿ Cuál es su valoración del carnaval 2017?

– Se han clausurado las fiestas del carnaval con un balance muy positivo de las mismas, cientos de vecinos y visitantes se congregaron en el municipio para disfrutar del espectacular desfile de comparsas que reunió a 26 peñas, aproximadamente un millar de personas desfilando en un tiempo de 3 horas de recorrido    y que llenó de colorido, alegría y vistosidad a las principales calles del municipio. Junto con esto, también tengo que decir que la programación del carnaval es muy extensa, y que tenemos 10 días de actividades, en los que todas las edades tienen su protagonismo. Tenemos un día dedicado para el desfile de las Escuelas Infantiles, otro para los Centros escolares, dos días para las Peñas, tanto autóctonas como de otros municipios y 2 días dedicados a la “Mascara Tradicional”, típico de Cuevas y por último, pero no menos importante un día dedicado para “El Tradicional entierro de la Sardina”. Hay que resaltar, que este año al igual que el anterior que fue el primero, ha sido un éxito la colocación de una carpa de grandes dimensiones en el parque del Recreo, el primer sábado de carnaval,  para que los ciudadanos pudieran seguir disfrutando de los carnavales. En la carpa se ofreció música en directo, este año a cargo de un grupo local: Los Kaliqueños, que amenizaron la velada hasta que el cuerpo aguantó. Para el segundo fin de semana, los disfraces y macaras tradicional, se trasladan después del desfile de comparsas, a la nave polivalente, donde sigue la fiesta con 2 orquestas en directo, y con una afluencia masiva de público.

¿Hay alguna estimación del número de visitantes que han venido y de su impacto en la economía de Cuevas del Almanzora?

– Es difícil  dar una cifra concreta de los visitantes, ya que son muchos los días de eventos y con gran variedad de actos. Cuando más afluencia de público hubo fueron los 2 sábados, durante los desfiles, con una estimación de miles de personas. No obstante el segundo sábado, según fuentes locales: protección civil y policía local,  la afluencia de público rondó  en torno a las 8000 personas. Valoramos un impacto muy importante en la economía de Cuevas, desde varios sectores. Desde el pequeño comercio, proveedor de los materiales y telas para la confección de los disfraces, pasando por la restauración, fueron muchas las comidas y cenas servidas, hasta la hostelería que registró un 78% de ocupación.

¿Se trabaja para conservar las principales tradiciones de Cuevas?

– Cuevas tiene muchas tradiciones que intentamos mantener vivas, y con respecto al Carnaval, la más importante es la “Mascara de Facha”, llamadas así por la composición de su indumentaria, con ropa antigua, desusada o simplemente pasada de moda; junto a ella se utilizan un sinfín de artilugios para deformar la figura, estilizarla o hacerla más llamativa. Estas máscaras llevan siempre el rostro oculto y cambian su habitual timbre de voz para evitar ser reconocida, utilizando en muchos casos el doble sentido de las palabras, dándole un toque picaresco a su actuación. Se recorren las calles principales del pueblo, parodiando a personajes, aspectos, hechos o acontecimientos de actualidad, locales, nacionales e incluso internacionales. Otra tradición del carnaval, es el “Cascarón”, que es una cascara de huevo, rellena de papelillos de colores y debidamente cerrada, su uso es estamparlo, con más o menos fuerza,  durante los carnavales, en la cabeza de los vecinos y cubrirlos de papelillos. Y el miércoles de ceniza se celebra el “Entierro de la Sardina”,  que se compone de un cortejo fúnebre, al frente del mismo, se sitúan dos jóvenes con sus respectivos ciriales, tras ellos, camina el oficiante, personaje vestido con capa solemne y gorro episcopal que lleva entre sus manos el libro de ceremonias, compuesto por una gran manta de tocino, con una rastra de chorizos y morcillas en el centro. A continuación cuatro penados viudos llevan al hombro una impresionante sardina, mientras el resto de los acompañantes, uniformados con traje negro, camisa blanca, pañuelo rojo, bombín o chistera, capa española y con la cara cubierta de coloretes simulan llantos y sollozos bailando al son de la música y buscando consuelo entre los espectadores que se encuentran a su paso. Cierra el cortejo la viuda, que es un varón vestido con ropa negra femenina, de riguroso luto.

¿Desde cuando se celebra el carnaval de Cuevas?

– Las referencias documentadas que tenemos son desde 1875, donde aparecen los carnavales de Cuevas en el Periódico minero “Sierra Almagrera”. No obstante ese es el primer documento grafico donde aparecen, pero se celebran desde mucho tiempo atrás. Los carnavales nunca han dejado de celebrar en Cuevas, incluso en la época en la que Franco los prohibió en toda España,  aquí en este rinconcito de Almería, se seguían celebrando.

 ¿ Habrá novedades para el año que viene?

– Si, tenemos que estar siempre en continua innovación, siempre con el objetivo de mejorar y realzar nuestro carnaval. El año pasado fue la colocación de una carpa municipal en el Parque del Recreo, este año ha sido el cambio de recorrido y punto de partida del desfile del segundo sábado, situándolo en el parque Luis Siret, porque era necesario trasladar el origen del desfile a un punto más amplio, por la gran cantidad de peñas que desfilan ese día, haciéndolo más seguro y más vistoso. Para el año que viene queremos potenciar aún más la afluencia de mascara tradicional a la fiesta del segundo sábado, ya estamos  trabajando en ello. Y también estamos barajando la posibilidad de dotar con premios  los diferentes desfiles.

Hablar de Carnaval en Cuevas supone abordar un tema que todo el mundo entiende como propio. No hay casa ni familia que no participe con su disfraz, ya sea durante el día o en el baile de la noche. Ana María sabe que los cuevanos se sienten orgullosos de sus costumbres y tradiciones, por lo que su satisfacción es plena cuando toca empezar a trabajar en la próxima edición, que será más emotiva y con nuevas emociones.

Redacción cuevasmagazine