Un ‘oasis’ tropical nace y crece en Palomares

Pepe Montiel, a sus casi 70 años, cultiva en Cuevas las primeras frutas tropicales que nacen en estas tierras en un vergel nunca visto

Pepe Montiel se jubiló hace poco más de dos años. Lejos de retirarse a su casita de Vera y aburrirse con la calma del sol, la playa y el eterno tiempo de ocio, este lorquino inquieto ha fraguado un novedoso negocio, que trajo hasta Cuevas del Almanzora, las primeras frutas tropicales cultivadas en tierras palomareñas.

Este experimentado empresario de espíritu joven y emprendedor asegura que cuando llegó a Palomares se aburría “bastante” y decidió comprar una finca. “Pensé en qué hacer, quería que fuera algo innovador, no quería hacer lo que ya se viene haciendo, quería seguir, como toda mi vida he hecho, innovar, porque es lo que me motiva, lo que me mueve”, asegura.
Papaya, Maracuyá y Pitahaya fueron los cultivos elegidos. “Hice un estudio técnico y comercial. Es lo que hacemos los empresarios, pensamos en las oportunidades que hay, los recursos, buscamos y encontramos los mercados e iniciamos el negocio”, afirma y continúa, “yo no soy agricultor, vengo del mundo de la decoración, del mueble, pero tampoco soy decorador, soy empresarios y como tal pongo en marcha empresas que creo que pueden funcionar, tras el estudio técnico, contrasté todo con la finca experimental de Cajamar, con la Universidad de Almería, hice un estudio de mercado, de precios y de producción y me salieron las cuentas con estas tres frutas”.

En el inicio de esta andadura no ha estado solo. Por ello, Montiel ha querido, antes de nada, reconocer a las personas que le han ayudado, especialmente al técnico Asensio Navarro, que es quien le ha llevado la parte técnica por ser uno de los primeros en tropicales. Igualmente, ha querido agradecer especialmente a Isabel María Flores, por su inestimable colaboración en el arranque del proyecto.

‘Almanzora Tropical’ es la empresa de Pepe Montiel


En la actualidad, la empresa ‘Almanzora Tropical’ emplea a 5 personas y en temporadas llegan a las 10. Es un cultivo además totalmente ecológico, “no concibo hoy en día un cultivo que no lo sea”, explica Montiel.

Aunque son frutas que todavía no están totalmente introducidas en el mercado español, la exportación está funcionando muy bien, tal y como señala el empresario lorquino, “estamos exportando a Francia, Italia, Suecia, Holanda, Inglaterra y Alemania”, pero no hay nada que caiga del cielo, a pesar de que las grandes ramas, frutos y hojas de estos cultivos nos hagan mirar hacia arriba, “he tenido suerte de tener mercado, pero no es por suerte, más bien es porque he hecho mis gestiones, me he movido y me he dado algún que otro tortazo, como es natural”.


Y como nada cae del cielo, el negocio ha necesitado una importante inversión, aclara Montiel, “pero si no pruebas no sabes y si no arriesgas pues no ganas, más con algo novedoso”.
Este tipo de cultivo, los tropicales, necesitan calor y agua. El buen clima en Cuevas del Almanzora es lo habitual, y… ¿el agua?. “Necesitan menos agua que un calabacín o un pepino”, apunta el protagonista de esta empresa.


Y ahora que ya tiene experiencia afirma que es momento de crecer en lo que más futuro tiene, es decir, en lo que da una producción creciente y suficiente. “La pitahaya por ejemplo tarda de 2 a 5 años en tener producción. Del año pasado a este hay mucha diferencia, se ha incrementado exponencialmente la misma, pero tendré que esperar al quinto año para saber cómo va. Por lo que veo, creo que creceremos en papaya y maracuyá, pero iremos viendo”, sugiere con la calma de alguien que disfruta y está seguro de lo que hace. Y lo que ha hecho, de momento, es crear un auténtico oasis tropical en Palomares, cerquita del mar. Un oasis con el que no sólo pretende hacer funcionar un nuevo negocio, sino también y, sobre todo, ser modelo para la agricultura de la zona, sobre todo, para esos pequeños agricultores con ganas de evolucionar e innovar para hacer crecer un pueblo y un país. “Me gusta la gente con inquietudes, no se crece ni como individuo ni como sociedad si no hay motivación y ganas de hacer cosas nuevas, de probar, de emprender e innovar. Quisiera que la juventud tuviera más motivación y mejores referentes, seguramente a todos nos iría mucho mejor. Hay que mojarse, implicarse, trabajar”.


Con la sabiduría de quién ha vivido y trabajado, con la tranquilidad de quien conoce dónde y cómo está, con la simpatía del que está satisfecho con lo que está haciendo, Pepe Montiel camina entre sus cultivos, saborea una pitahaya y desgrana las magníficas propiedades de esta fruta, mira al cielo para observar cómo crece el maracuyá, al estilo de las parras de uvas y disfruta de la majestuosidad de los árboles de papaya, que llegarían a las nubes si les abrieran los techos de la malla que les protege.
El empresario llegado desde la vecina Lorca, Pepe Montiel, es feliz en este espectacular oasis tropical, y contagia esa serena felicidad al que entra en este vergel paradisíaco.